, definitivamente, en un parto respetado, la mujer ha de llevar las riendas durante su parto, y, aunque algunas veces sus decisiones creamos que no son las correctas, debemos respetar sus decisiones.

Día a día, nos encontramos con que hay mucha desinformación al respecto y creemos que puede venir muy bien a las futuras maás, saber la diferencia entre “parto respetado”, del que vamos a hablar en esta entrada que estás leyendo y “parto natural” del que hablaremos en esta entrada.

Cuando hablamos de parto respetado, no sólo hablamos de ese parto en el que se trata cariñosemente y educadamente a la madre, que es como deberían ser todos los partos, sino aquel en el que se escuchan todas las decisiones de la madre, aunque no siempre sea factible hacer caso por posibles complicaciones, pero hay que explicarle siempre a la futura madre el porqué no se pueden llevar a cabo sus deseos para el parto.

El parto respetado es todo aquel que se lleva a cabo a partir de los deseos y necesidades de la madre

Toda mujer que vaya a ser asistida en su parto tiene el derecho de decidir los pasos que se han de llevar a cabo, siempre que sea factible y debe ser ella la que tome las decisiones durante este, ya sea explicándole a la matrona o ginecólogo sus deseos o con un plan de parto enviado previamente al contro donde se va a dar a luz.

Durante este tipo de partos, no se debe dejar a la mujer inmovilizada en la cama como norma general, aunque ya sabemos que hay casos en los que no queda otro remedio. Se ha de buscar entre el personal sanitario, la madre y el acompañante la posición que sea más cómoda para la madre, ya sea durante la dilatación o durante el parto ya que está demostrado que obligar a parir a una mujer tumbada va totalmente en contra de la gravedad y puede que algunas se sientan más cómodas pero no es lo normal.

El último punto que nos queda por comentar del parto respetado es que se debe respetar al recién nacido, y lo que demandan es contacto, el contacto de sus padres, por lo que no se debe separar nunca de ellos, sin importar donde se haya realizado el parto ni los métodos utilizados para este.