Cuando nos referimos a las matronas, creemos que son buenas personas que nos ayudan a traer a nuestros bebés al mundo. Pero no siempre ha sido así. En la década de los 40, existió una matrona asesina llamada Miyuki Ishikawa que se estima que llegó a asesinar a  103 bebés, aunque sólo se descubrieron 87 cadáveres. El número total nunca llegaremos a saberlo.

¿Quien fue Miyuki Ishikawa?

La “matrona asesina” como apodan (no se puede dudar que se ganó el apodo) nació en 1897 en la ciudad japonesa de  Miyakazi. Se casó con Takashi Koseki con quien nunca llega a tener hijos y, con las penurias mundiales de la década de los 40, se ve obligada a ponerse a trabajar en un hospital. Esta comadrona trabajaba en el hospital maternal por necesidad y no por vocación como ya hemos hablado muchas veces que es primordial.

LLegó a ser directora del hospital de Kotobuki y obtuvo el título de matrona. Recordemos que en esa época, la profesión de matrona, comadrona o partera no se obtenía con estudios superiores, sino que se ganaba a base de experiencia en un hospital maternal como el suyo.

¿Cómo empieza la historia de la matrona asesina?

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Japón participó activamente y tanto su economía como su población quedó mermada durante la guerra y los años venideros. Miyuki Ishikawa, como partera vio como la natalidad aumentó considerablemente en esa época. Sin embargo los padres no podían hacerse cargo de sus vástagos y pretendían dejarles en el hospital maternal.

La protagonista de esta historia se involucró como directora e intentó que conventos, instituciones y organizaciones sociales se hicieran cargo de esos bebés, pero pronto se saturaron y dejaron de prestarla ayuda. Recordemos también, que el aborto estaba prohibido en esa época.

El pensamiento de la matrona asesina era que estas criaturas no tendrían ningún futuro en el Japón que venía. Se le ocurrió la genial idea de dejar de atender a los bebés que habían sido abandonados en el hospital. Esta acción mataba a los bebés a los dos o tres días de inanición o incluso sofocados por sus propios llantos. Convencida de su buena obra, convenció a muchos padres a cambio de una pequeña suma de Yenes de hacer desaparecer a los niños sin dejar rastro. El modo de hacerlo…el mismo que ya usaba con los bebés abandonados.

Diseñando el plan perfecto

Las certificaciones de defunción han de ser firmadas por un médico. Aquí entra en escena su mayor socio, el doctor Shiro Nakayama que firmaba las defunciones como muerte natural, muerte intrauterina o incluso muerte por síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), del que ya hablamos hace un tiempo. Las matronas que compartían trabajo con ella fueron dejando el trabajo al no soportar sus prácticas y pidió ayuda a su marido Takashi Koseki que se acabó involucrando en sus acciones.

Montaron una auténtica red para poder desacerse de los niños, desde los ya mencionados, pasando por transportistas y funerarias.

El descubrimiento de lo que pasaba

Fueron dos policías los que hallaron cinco cajas sospechosas en la funeraria de Nagasaki Ryutaro. Esas cajas estaban llenas de bebés muertos y el dueño les dijo que venían del hospital maternal y venían certificadas por un médico. Al parecerles muy sospecho tal cantidad de muertes naturales en tan poco tiempo.

Comenzaron así las investifgaciones y las autopsias a los bebés encontrados en las cajas. Lo que revelaron esas autopsias no coincidían con los certificados de defunción del médico. Esos bebés no tenían comida en sus estómagos y sus pulmones tenían síntomas de neumonía, por lo que esas muertes habían sido intencionadas.

Juicio y penas irrisorias

Se arrestó al médico y tras su declaración, fue arrestada la pareja, Miyuki Ishikawa y Takashi Koseki. Estos confesaron haber llevado al crematorio de la funeraria al menos otros 50 cuerpos. Otros 30 fueron se llevados a templos y otra veintena enterrados en las inmediaciones.

Con un total de 87 muertes a sus espaldas, no fueron acusados de homicidio sino de omisión de socorro. A la matrona asesina la condenaron a 8 años de prisión, mientras que al doctor y a su marido a 4 años. Se cree que el número de muertes fue de 103, aunque hay cifras que los datan en hasta 169 niños fallecidos.

El desenlace

El gobierno japonés vio la necesidad de aprobar el aborto dada la alta tasa de infanticidio de la época. No sólo data de esos años el caso de  Miyuki Ishikawa. Existen otros casos como el del pueblo de Itabashi con 41 bebés muertos y el caso de Kawamata con 25 infanticidios.

El gobierno aprobó en 1948 la “Ley de protección contra del cuerpo de la madre” y un año más tarde, gracias a esta ley, fue legalizado el aborto en Japón.

La historia no acaba aquí. En 1952, los tres acusados apelaron al Tribunal Supremo de Tokio, que les dío la razón y rebajó la pena de los tres a la mitad. El médico y el marido salieron entonces en libertad y Miyuki Ishikawa poco tardó en salir.

Lo que ocurrió con ellos después de salir de la cárcel es un misterio. No hay datos históricos que recojan nada más de su vida, excepto que tuvieron que huir de su hogar por culpa de las amenazas continuas de sus vecinos convencidos de su culpabilidad y del vacío legal hacia los bebés de la época en Japón.