Como matrona, creo que puedo decir que esta es la profesión más bonita del mundo y no es que me haya dedicado a otra cosa diferente, excepto algún trabajo esporádico mientras estudiaba la carrera de enfermería para ayudar a mi familia a pagar los estudios y el propio trabajo de enfermería durante 6 años hasta conseguir aprobar mi plaza del E.I.R en Madrid para dedicarme a esta fantásica profesión, pero sé de sobra que la profesión más bonita del mundo es la de ser matrona.

Se puede hablar que el oficio de matrona puede ser el más antiguo del mundo, ya que desde tiempos inmemoriales, allá por la época de los Neardentales, ya había mujeres que ayudaban a otras a parir. Esto nos demuestra que aparte de ser el oficio más bonito del mundo, es muy necesario en nuestra sociedad.

Para ser matrona, lo primero que tienes que tener es vocación, se trata de una profesión dura, con largas guardias y muchas veces difícil de llevar con tu pareja y tus hijos, pero ante todo es una profesión muy gratificante. El hecho de acabar las guardias y haber traido a varios niños al mundo y haber ayudado a las madres durante la dilatación y el parto justifica este hecho.

También es cierto que vemos cosas muy feas, cosas que nos duelen mucho, pero son las mínimas ya que los niños están hechos de otra pasta y aguantan “carros y carretas”. No sé si esto le pasará a más gente, yo he sufrido con cada problema que he tenido con “mis mujeres” pero vi como esto se acrecentaba después de dar a luz a mi primer hijo, creo que el instinto de maternidad nos enternece a todas.

Con esta entrada parece que el oficio de matrona se basa en recibir a las mujeres en las urgencias de un hospital, ayudarlas a dar a luz y esperar nuevas mujeres pero esto no es así.

La profesión de matrona no se limita al de traer niños al mundo

Las matronas ayudamos a las mujeres desde la adolescencia, en atención primaria y las orientamos en la sexualidad, métodos anticonceptivos, realización de citologías, etc. Somos la segunda profesional, después del médico de cabecera, a la que acude una mujer nada más enterarse que está embarazada para que la orientemos y sigamos todos los pasos durante el embarazo.

Una vez tenemos al feto con nosotros, el trabajo de matrona no ha acabado, ni con la madre, ni con el recién nacido, al que debemos seguir hasta los 28 días de edad ayudando con la lactancia materna o solucionando todas las dudas de los padres.

En definitiva, debo volver a repetir que la profesión de matrona es la profesión más bonita del mundo al trabajar con mujeres sanas y ayudar a traer al mundo esos bebés que hacen tan felices a sus padres y que te trasmiten en cada uno de los  partos.

Os dejamos un video reportaje de la Agencia EFE realizado en el Hospital La Paz de Madrid: