Todas las profesiones experimentan cambios a lo largo de su historia para adaptarse a los tiempos actuales, esto no es diferente en la historia de las matronas y que como profesión ha tenido una gran evolución a lo largo de la historia, tanto en sus prácticas como en sus conocimientos.

La historia de las matronas comienza con la primera aparición de la humanidad, ya que en cualquier momento de la historia en la que nos paremos a observar, siempre han existido personas que han ayudado a las mujeres en el momento del parto, pero vamos a centrar esta entrada en las referencias encontrada acerca de la historia de las matronas.

La referencia más antigua encontrada, corresponde a las pinturas rupestres. Desde el comienzo del bipedismo hace 3,2 millones de años en que la cadera de la mujer se estrechó, se precisó de ayuda en el momento del parto. Parece ser que las mujeres en la prehistoria daban a luz en cuchillas o con las piernas apoyadas sobre grandes piedras.

Tenemos referencias escritas de la historia de las matronas desde el Antiguo Testamento.

Las primeras referencias escritas las encontramos en el Antiguo Testamento en el año 1.800 antes de Cristo en el que se hace referencia en varias ocasiones a la comadrona y a la partera en el Génesis y Éxodo.

Las parteras de entonces eran madres con experiencia, sin ningún tipo de estudios que seguían sus propios métodos para ayudar a las parturientas en el momento del parto.

Por esa misma época, tenemos referencias escritas de los egipcios donde encontramos escrito en los papiros descripciones detalladas de los utensilios utilizados en los partos, predicción de la fecha de parto y mecanismos para acelerar la llegada del bebé entre otras cosas.

La época griega, con la llegada Hipócrates considerado del Padre de la Medicina se desplazó la labor de la comadrona dando paso el médico varón como asistente de los partos aunque aparecieron deidades que protegían a las mujeres durante el parto (Artemisa, Hera o Ilitia).

Siguiente con la historia de las matronas, con la llegada del Imperio Romano trajo consigo la aparición de las OBSTETRIX, antiguas parteras o comadronas que se encargaban de la asistencia del parto. Era el Senado de Roma el encargado de elegir a las mujeres capacitadas para ello.

Seguimos encontrando referencias escritas de la historia de las matronas durante toda la Edad Media, pero no fue hasta 1804, año en el que el emperador Carlos IV reguló la titulación de matrona.

En 1857 se creó la primera ley que definía el concepto de “matrona” y en 1868 se liberalizó esta enseñanza dando lugar a las primeras escuelas privadas de matronas en Madrid, Córdoba y Cádiz.

Durante la revolución industrial, los partos se fueron medicalizando lo que supuso un descenso de la mortalidad materno-infantil, pero como contra partida, la medicina fue tomando el control sobre los partos, que hasta entonces residían en las propias parturientas hasta que en los años ’80 comenzaron a surgir movimientos orientados a la humanización en la asistencia del parto y la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró una lista con recomendaciones a seguir durante el parto basándose en que la mujer debe tener un papel central durante su parto.

El 22 de Agosto de 1977 se publicó en el B.O.E un Real Decreto por el que las ATS se integraban en las universidades convirtiéndoles estas profesionales en Enfermeras, y el título de matrona pasa a ser también universitario, pero no fue hasta 1987 cuando se regula la titulación de matrona como enfermera especializada en obstetricia-Ginecológica, pero no fue hasta 1994 hasta cuando se inicia la formación de matronas por el sistema EIR.