La composición de la leche materna varía a lo largo de los meses y también en cada toma, por ello es el mejor alimento para nuestros bebés, porque se adaptan a ellos de manera única, además de proporcionarle defensas. La lactancia materna proporciona beneficios a largo plazo, tanto para el bebé como para la madre. Por eso se muy recomendable usar leche materna frente a la leche artificial.

Se recomienda que los bebés se alimenten exclusivamente de leche materna hasta su sexto mes de vida. A partir de entonces, lo ideal es seguir con la lactancia, y empezar a suplementar con otros alimentos, hasta que sea la lactancia la que suplemente al resto de alimentos.

Composición de la leche materna en cada una de sus fases

Calostro: Tamién llamada “primera leche”. Es la leche que se tiene desde el nacimiento, o mejor dicho, desde que sube la leche, hasta la primera semana de vida aproximadamente. Este tipo de leche es muy rica en anticuerpos y factores de crecimiento, por lo que es esencial para el futuro de nuestro bebé.

Leche de transición: La composición de la leche materna de este tipo es rica en grasas y azúcares. Dura aproximadamente dos semanas desde que acaba el calostro hasta que cambia a la leche madura.

Leche madura: Este tipo de leche es la que tendremos hasta el final de la lactancia. Va evolucionando a lo largo de los meses para ir cubriendo las necesidades de los bebés. En el inicio es rica en azúcares, vitaminas, proteínas, minerales y agua, y es pobre en grasa. Va evolucionando hasta llegar a aa parte final, donde es rica en grasa, azúcares, hormonas y anticuerpos.

Durante la lactancia aumentan las necesidades de ingesta por parte de la madre de vitaminas, minerales y ácidos grasos Omega 3 (DHA y EPA). Estos últimos no son sintetizados por el organismo, sin embargo, son esenciales para la visión y el desarrollo intelectual del recién nacido.

La recomendación de lactancia materna es cómo alimento único hasta los primeros 6 meses de edad y como alimento complementario hasta los 2 años de edad.