Tenemos el placer de poder contar con un padre que nos cuenta su experiencia como padre durante el parto de su hijo. Un nuevo post desde otro punto de vista al que estamos acostumbradas las mujeres, el punto de vista de ellos durante el acompañamiento en el parto.

El acompañamiento en el parto y en la preparación a este por parte del acompañante, que no necesariamente ha de ser el padre del bebé, es fundamental para la mujer.

Todo comenzó el 5 de Diciembre de 2014, a las 7 de la mañana cuando ya me disponía a salir de casa para ir a trabajar. Mi mujer se levantaba y me comentó que parecía que estaba manchando – lo que viene a ser “haber roto aguas”. Viendo esa pequeña mancha en la braguita no pensé que fuera algo serio ya que en las películas, el romper aguas es similar a “hacerte pis” encima, pero para despejar dudas nos fuimos al hospital donde dieron la razón a mi mujer por lo que nos quedamos ingresados por allí.

Desde el momento de la confimación, presuponíamos que iba a ser un día duro y largo por lo que intentamos llevarlo lo mejor posible. Habíamos ensayado posturas para aliviar el dolor y facilitar la dilatación durante el acompañamiento en el parto, pero en el momento de la verdad y cuando el dolor se empezó a hacer cada vez más evidente parecía que servían de poco. Lo único que intentaba era aliviar el dolor de mi mujer, aunque la postura que necesitara en ese momento no se pareciera a ninguna de las que habíamos practicado previamente.

LLega la noche habiendo dilatado muy poquito, yo ahí me imaginé que estábamos destinados a una cesárea, pero la pusieron algo de medicación y en dos horas pasó de 2 cm a 6 cm… La noche fue muy larga, ella dormitando algunos ratos en la cama, yo intentando hacer lo mismo en una silla hasta que la matrona nos avisa que el momento está llegando y empieza a preparar el paritorio.

El parto de mi hijo, ha sido la experiencia más gratificante que he vivido en toda mi vida

El momento del expulsivo es el momento emocionante de verdad, te quita todo el cansancio que tienes en el cuerpo, sobre todo cuando ves aparecer la cabecita y piensas “por ahí no puede salir” cabecita que según van pasando los minutos se va viendo más y más grande hasta que sale por completo. Segundos, o incluso minutos después (nunca podría segurar el tiempo transcurrido) salió el cuerpo entero.

Un cuerpo diminuto, de un color tirando rosado a morado que parece no reaccionar a nada…pasan los segundos y rompe a llorar a ponerse cada vez más rosita y empiezar a verte inundado de una alegría que hasta ahora nunca habías sentido.

Los momentos siguientes me debajo entre la alegría del momento y el malestar de ver cómo llaman a los pediatras porque el niño no se termina de adaptar, aunque en todo momento me estuvieron diciendo que no era nada, cosa que se cumplió.

En esto se puede traducir la experiencia de un padre durante el acompañamineto en el parto de su mujer. Experiencia que no estamos tan acostumbradas a oir y que se resumen en una experiencia como la de nuestro papá y aunque cada parto es un mundo completamente diferente, la experiencia de el padre en el parto es siempre muy gratificante y de gran ayuda para la mujer.